El valor de este diagnóstico no está solo en el resultado final.
Está, sobre todo, en las preguntas que te obliga a responder.
Muchas veces el negocio no está desordenado porque falten soluciones,
sino porque nunca se hicieron ciertas preguntas operativas clave.
Si alguna pregunta te hace pensar
“esto no me lo había planteado así”,
el diagnóstico ya está cumpliendo su función.